Un gol de Guruzeta en los últimos minutos da la victoria al Athletic sobre el Elche por 2-1 en un partido marcado por el VAR
El Athletic Club dio un paso más hacia los puestos europeos con una tensa y controvertida victoria por 2-1 sobre el Elche en San Mamés. El titular es sencillo: Gorka Guruzeta marcó dos goles, incluido un penalti en los últimos minutos, y el Athletic se llevó los tres puntos. La historia detrás es más complicada.
Este fue el tipo de partido que rara vez se siente «resuelto» hasta el pitido final. Hubo largos periodos de control, ráfagas de presión y luego dos decisiones desde el punto de penalti que lo decidieron todo. Para el Athletic, fue una victoria que refuerza la confianza y mantiene vivo su impulso. Para el Elche, fue otra noche difícil en una racha sin victorias que empieza a pesar.
Primera parte: control sin remate
El Athletic comenzó con determinación, imponiendo el ritmo desde el principio e intentando abrir el campo del Elche. Sus laterales parecían ansiosos por sumarse al ataque, y el movimiento del equipo local en el último tercio del campo sugería que esperaban crear ocasiones en oleadas. El Elche, sin embargo, llegó con un plan claro: defender de forma compacta, cerrar el espacio central y romper rápidamente cuando apareciera un hueco.
Los primeros 45 minutos siguieron ese guion. El Athletic tuvo más posesión y pasó más tiempo en zonas peligrosas, pero la formación del Elche se mantuvo firme. Los visitantes mantuvieron a sus jugadores detrás del balón, protegieron el área y se aseguraron de que el partido siguiera siendo incómodo. Los mejores momentos del Athletic llegaron con centros desde las bandas y segundos balones, pero el toque final a menudo carecía de precisión.
Desde el punto de vista del Elche, esa fue la estrategia correcta. Si juegas fuera de casa en San Mamés, no ganas el partido en el minuto 12. Lo sobrevives. El Elche lo hizo. Pero sobrevivir solo importa si también puedes crear peligro. Sus contraataques fueron esporádicos y rara vez construyeron ataques sostenidos, lo que significaba que siempre estaban a un gran empujón del Athletic de meterse en problemas.
El punto de inflexión: Guruzeta golpea primero
El partido cambió tras el descanso, cuando el Athletic aumentó su intensidad. Presionó más arriba, recicló la posesión más rápido y comenzó a acorralar al Elche. Finalmente, la presión dio sus frutos. Un pase desde la izquierda llegó a Guruzeta, que remató bien para poner al Athletic por delante en la segunda parte.
Fue un gol que reflejó el desarrollo del partido. El Athletic había sido el equipo más proactivo y su paciencia finalmente dio sus frutos. Durante unos minutos, pareció que el equipo local podría controlar el partido con tranquilidad e incluso marcar un segundo gol. Entonces, todo volvió a cambiar.
El Elche responde: un penalti empata el partido
El empate del Elche no se hizo esperar y llegó desde el punto de penalti. Una falta dentro del área dio a los visitantes la oportunidad de igualar el partido de un solo golpe. André da Silva se adelantó y convirtió el penalti, empatando el partido e inyectando confianza a un equipo que necesitaba urgentemente un momento de optimismo.
Para el Athletic, el gol encajado fue una advertencia. Cuando se domina sin rematar el partido, se invita a un escenario como este: un incidente, una decisión y, de repente, todo ese control anterior vale menos. Para el Elche, fue el tipo de salvavidas pragmático que puede cambiar el rumbo del partido, aunque el equilibrio general del juego siga siendo el mismo.
El empate también aumentó la tensión.
El partido se volvió más abierto, más emotivo y más propenso a depender de la siguiente gran decisión que de la siguiente «bonita» jugada.
El momento decisivo: el VAR, un segundo penalti y un gol de la victoria en los últimos minutos
A medida que el reloj se agotaba, el Athletic presionó en busca del gol de la victoria con la urgencia de un equipo que intuye que se trata de una jugada decisiva para la temporada. El Elche se defendió con creciente desesperación, tratando de mantener un valioso punto. Pero en los últimos minutos llegó el momento decisivo: otro penalti, esta vez a favor del Athletic, tras una revisión del VAR.
Guruzeta volvió a asumir la responsabilidad. En esos momentos, la técnica es importante, pero también lo son los nervios. Transformó el penalti en los últimos minutos del partido para sellar la victoria por 2-1 y hacer estallar de alegría a San Mamés.
Como era de esperar, el segundo penalti se convirtió en el centro del debate. Eso es lo que ocurre cuando el VAR entra en escena al final. Los aficionados discutirán sobre la coherencia. Los jugadores discutirán sobre el contacto y la intención. Los entrenadores discutirán sobre la interpretación. Pero al marcador no le importan las discusiones. Solo registra los resultados.
Qué significa el resultado: impulso para el Athletic, alarma para el Elche
Para el Athletic, esta victoria significa mucho más que los tres puntos. Mantiene su buena racha y le acerca a los seis primeros puestos. Ganar partidos reñidos es un indicador clave de un equipo que cree que tiene un lugar en la conversación europea. También es una señal de crecimiento: no todas las victorias serán cómodas, y los equipos con ambición deben aprender a ganar de forma imperfecta.
Para el Elche, la frustración será familiar. Su racha sin victorias continúa, y cada derrota ajustada añade presión al siguiente partido. Hubo elementos positivos: organización, resistencia y capacidad de respuesta tras encajar un gol. Pero aún así se fueron con las manos vacías, y esa es la única estadística que realmente cambia una temporada.
Al final, el Athletic encontró la manera. El Elche luchó, pero no lo suficiente como para cambiar el rumbo del partido. En una noche marcada por los penaltis y los pequeños detalles, Guruzeta marcó la diferencia y el Athletic mantuvo sus opciones de clasificarse para Europa.
